La antropología filosófica , es aquella rama de la filosofía que tiene por objetivo el estudio del hombre en si mismo; que toma al ser humano como objetivo a la vez que sujeto del conocimiento filosófico.
EL HOMBRE COMO VIVIENTE
Noción y caracterización científica del viviente Desde el punto de vista científico18, se puede seguir a Claude Bernard19, quien define al viviente por sus operaciones características o propias: organización, nutrición, reproducción, conservación y evolución.
1. La organización consiste en la diferenciación de las partes y en la coordinación de las funciones: órganos diferentes concurren al bien del conjunto.
2. La nutrición o asimilación es la capacidad para transformar una substancia inorgánica en la substancia misma del ente viviente.
3. La reproducción es la división de células que culmina en un nuevo organismo semejante al primero.
4. La conservación y la evolución son el crecimiento y envejecimiento del ente vivo entre el momento de la concepción y el de la muerte, conservando aquél el mismo tipo específico (un caballo viejo es aún un caballo).
Las principales teorías científicas acerca del origen o comienzo de la vida con la aparición de las primeras sustancias orgánicas en el universo podrían clasificarse en dos grupos:
a) Emergencia absoluta: afirman que la materia viviente procede a partir de la materia inorgánica por azar y por las solas fuerzas de ésta, supuesto un determinado grado de organización.
b) Emergencia relativa: sostienen que a partir de una materia inorgánica preexistente y de acuerdo a una ordenación o plan de Dios Creador, Dios causa la aparición de las sustancias orgánicas. Podemos afirmar:
1. Respecto de la emergencia absoluta, nuestro rechazo de las teorías materialistas que no aceptan la heterogeneidad y superioridad de la materia viviente. Y esto porque un efecto jamás puede superar la virtualidad de aquello que es su causa. Y así, la aparición de los entes vivientes no puede explicarse exclusivamente por la materia inorgánica como su única causa.
2. Respecto de la emergencia relativa, podemos expresar que, interviniendo Dios, y de acuerdo a un plan o finalidad (no por azar) del mismo Dios Creador, se puede explicar la aparición de los entes vivientes a partir de la materia inorgánica preexistente en el universo. Origen y evolución de las diversas formas de los vivientes. Origen del hombre34. ¿Qué decir de las teorías científicas acerca de la evolución de las especies vivientes y del origen del mismo hombre?
El fijismo sostenía la creación divina inmediata y directa de cada una de las especies vegetales y animales (Linneo35), especies eternas e invariables en el tiempo, y explica los cambios por la tesis de las creaciones sucesivas de Dios. El evolucionismo sostiene que las actuales especies vivientes descienden, por progresiva evolución y diferenciación, de formas primitivas que se han ido modificando en el transcurso de los tiempos geológicos de modo que lo superior y más perfecto proviene de lo inferior (Lamarck, Darwin, etc.). El planteo del problema se remonta a los siglos XVIII y XIX36. Las teorías evolucionistas no están necesariamente en contradicción con la filosofía ni tampoco con la teología. Desde la filosofía se presenta como inaceptable un evolucionismo absoluto, materialista y ateo, pero como posible (no contradictorio) un evolucionismo relativo que afirme a Dios Creador, única causa total y adecuada, agente proporcionado que imprima el plan al proceso evolutivo. Este evolucionismo moderado, teísta y espiritualista, podría compatibilizarse igualmente con los datos de la fe. El hombre sería la culminación que da por finalizada la evolución de las especies.
Origen de cada persona humana individual.
El comienzo de la vida humana según la ciencia
La vida humana comienza en ese momento.
Aquello que procede de gametos y cromosomas humanos no puede ser más que humano. El cigoto es una célula diversa de los dos gametos que contribuyeron a formarla. La fecundación extra corpórea (bebé de probeta) es una demostración experimental de que el existente humano comienza en el momento de la fecundación o concepción. Después de la fecundación no puede señalarse ningún momento de cambio radical que autorice a opinar que ahí, y no antes, recién empiece la vida humana. No hay desarrollo cuantitativo o cualitativo que permita señalar un momento posterior al cigoto en el que se acceda a la condición humana. ¿Cuándo existe una vida humana individual? Existe una vida humana individual desde el momento de la fecundación y el cigoto es ya un hombre en acto aunque en pleno desarrollo. Que el cigoto es independiente lo demuestra el hecho de que la implantación puede realizarse no solamente en el lugar normal previsto por la naturaleza (endometrio) sino también en la misma trompa de Falopio o en la cavidad abdominal, en condiciones no favorables, pese a lo cual puede llegar a subsistir (embarazos ectópicos). El embrión humano se desarrolla completamente por sí mismo y posee una increíble vitalidad incluso fuera de su entorno natural. La anidación (alrededor del día 7°) no añade nada a la programación del nuevo individuo. En las fases más precoces del desarrollo embrionario existen células con actividad nerviosa, bastante antes de que se pueda adivinar la formación de un cerebro elemental.
El comienzo de la vida humana según la filosofía
¿Cuál es, pues, el momento de la infusión del alma espiritual y de la constitución ontológica de la persona? Teniendo en cuenta las certezas científicas referidas anteriormente, se debe afirmar que la animación retardada debe ser definitivamente dejada de lado. No hay razones para negar en el microscópico embrión, desde el momento mismo de su conformación celular, la presencia de su propia alma espiritual. Desde ese primer momento se debe hablar de una persona, sustancia individual de naturaleza racional (aunque en desarrollo). La animación inmediata es un hecho definitivamente confirmado. Siempre habrá algo que escapa a la experimentación pura. La biogenética no podrá nunca, por sí sola, establecer el momento (preciso) de la constitución de la persona humana. El asunto de la persona está vinculado con la infusión del alma espiritual. Dios crea e infunde el alma en el cigoto, formado por la fusión de los dos gametos masculino y femenino. Evitar el riesgo de un difundido reduccionismo genético, que tiende a identificar a la persona exclusivamente con la referencia a la información genética y a su interacción con el ambiente. Es necesario confirmar que el hombre siempre será más grande que todo lo que conforma su cuerpo; de hecho, lleva la fuerza del pensamiento... Se demuestran llenas de significado las palabras de un gran pensador que fue también un valiente científico, Blaise Pascal: "El hombre no es más que un junco, el más endeble de la naturaleza, pero es un junco pensante" (Pensamientos, 347).Cada ser humano es mucho más que una singular coincidencia de informaciones genéticas que le son transmitidas por sus padres. La procreación de un hombre no podrá reducirse nunca a una mera reproducción de un nuevo individuo de la especie humana, como sucede con un animal. Cada vez que aparece una persona se trata siempre de una nueva creación”
El término de la vida humana: La muerte.
La muerte no aparece como un acontecimiento simple que suprime de un solo golpe todas las funciones vitales. No se puede considerar que exista vida humana cuando no existe ya vida neurológica (muerte real = muerte del encéfalo). “Existe una sola 'muerte de la persona', consistente en la total desintegración de aquel complejo unitario e integrado que es la persona en sí misma. La muerte de la persona es un evento que no puede ser directamente verificado por ninguna técnica científica ni metódica empírica. Pero, la experiencia humana enseña también que la muerte de un individuo produce inevitablemente signos biológicos". “El reciente criterio de constatación de la muerte, el de la cesación total e irreversible de toda actividad encefálica, si es aplicado escrupulosamente, no aparece en contraste con los elementos esenciales de una correcta concepción antropológica”. Desde el punto de vista filosófico, la muerte consiste en la separación del alma y del cuerpo. El alma espiritual, incorruptible e inmortal, por su misma naturaleza simple y subsistente, inicia una nueva fase de su existencia. La materia del cuerpo humano, cumplido su ciclo, no deja de existir sino que se transforma. La sintomatología de la muerte no es determinada ni por la filosofía ni por la teología sino por las ciencias experimentales biofisiológicas, ya que las causas de la muerte no proceden del alma espiritual sino del cuerpo orgánico. Dado un cierto grado de decadencia en el organismo, el agregado celular que forma el cuerpo no es ya adecuado a su función de parte del compuesto sustancial humano, y éste se disocia en sus dos elementos. ¿En qué momento (preciso) se produce la separación? Este problema no tiene una respuesta definitiva. Como no es fácil determinar el momento exacto de la muerte, tampoco lo es la del momento de la separación del alma y del cuerpo.
El conocimiento
1) El conocimiento es una actividad vital, por tanto espontánea e inmanente.
2) El conocimiento es una relación entre un sujeto (yo) y un objeto (no-yo).
3) El conocimiento es una unión intencional. Esta unión es radicalmente distinta de la síntesis física y química. En el conocimiento, el sujeto, aún permaneciendo él, capta lo otro, convertido para él en objeto, como distinto, como diferente de él. Y esta captación es una asimilación: el objeto se hace presente al sujeto, el sujeto se convierte en él. Es lo que expresa la fórmula: “conocer es hacerse lo otro en cuanto otro”
Existencia de los sentidos externos
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